Los usuarios dispondrán de un teléfono y una web para consultar horarios en septiembre. La flota, de cuatro compañías, compartirá imagen, al igual que los postes de información.
El Ayuntamiento de Zaragoza está decidido a que el servicio de transporte a los barrios rurales funcione como un reloj. Con este objetivo, todos los autobuses estarán controlados por GPS para mejorar su puntualidad y regularidad, lo que permitirá de paso consultar su ubicación por vía electrónica e informar de las frecuencias en tiempo real en las principales paradas, a través de paneles electrónicos.
Los usuarios también dispondrán de un teléfono de información y de una página web para aclarar cualquier duda sobre los horarios y tarifas de las líneas que explotan hasta cuatro concesionarias distintas, a las que se sumará también la que una la ciudad con el aeropuerto.
Estas mejoras serán visibles a partir del mes de septiembre, ya que desde entonces la flota de autobuses unificará su imagen corporativa. Del mismo modo, el centenar de paradas contará con todos sus postes renovados para dar una información clara y precisa del servicio que, al igual que los autocares, compartirán un mismo diseño corporativo. Los cambios afectan a las líneas de Casetas, Monzalbarba y Alfocea y Villarrapa (que explota Automóviles Zaragoza), San Juan de Mozarrifar, El Zorongo y Ciudad del Transporte (Alosa), Movera (Automóviles Zaragoza) y Garrapinillos y Torre Medina (Samar Buil), además de la del aeropuerto (Automóviles Zaragoza).
El ayuntamiento ha encargado los cambios al Consorcio de Transportes de Zaragoza, que ya está remodelando y poniendo al día las líneas metropolitanas. Su gerente, Antonio González, explicó que los cambios no provocarán un coste adicional a los viajeros. "La idea es que todo se preste con unos estándares mínimos de calidad e imagen. A finales de mes tendremos un borrador de la nueva imagen corporativa de los autobuses que cubren los barrios rurales", señaló.
Los cambios tampoco implicarán inversiones públicas añadidas, aunque el consorcio pone su infraestructura a disposición del proyecto de mejora. De hecho, los servidores informáticos y los diseños corporativos corren de su cuenta, como en el caso de las líneas metropolitanas.
Los autobuses, accesibles
Las mejoras también afectarán al propio material de las compañías de transporte. Los autobuses serán homogéneos en servicios, lo que obligará especialmente a la líneas de Garrapinillos y Torre Medina a ponerse al día. Todos deberán incorporar rampas para garantizar la accesibilidad a cualquier persona con movilidad reducida.
La flota también contará con paneles laterales luminosos para informar de las rutas que cubren. "No puede ser que cada autobús tenga un diseño distinto y no te des cuenta por falta de carteles de que se ha ido el tuyo. No pasa nada si es el 'casetero', que pasa cada diez minutos, pero no con el de Utebo, cuya frecuencia es de media hora", detalló González.
Otra de las mejoras visibles será la de la información al usuario. Todos los postes dispondrán de información puntual de los horarios y frecuencias, que se reforzará con los paneles digitales (similares a los habilitados en el transporte urbano de la capital) para dar cuenta de la regularidad y de cualquier incidencia en los servicios. Esta mejora se prevé aplicar dentro de un año en las principales paradas, dado que no se dispone de partida presupuestaria en 2009 y en este caso sí se sufragará el coste a las compañías. "Y se podrá consultar en una página web única la información. Ahora no hay nada", añadió.
Las compañías podrán acceder a los datos aportados por los GPS a través de internet. "El servidor estará centralizado en el consorcio, pero podrán acceder por vía web como si lo tuvieran en sus empresas", aseveró González.
Integración tarifaria
El Consorcio de Transportes también garantizará un sistema de billetaje común para garantizar su futura complementariedad con los servicios metropolitanos del consorcio, las cercanías y el futuro tranvía. La idea final es lograr la integración tarifaria. Esta aplicación llevará unos meses.
La entidad se encargará, además, de supervisar la calidad del servicio de transporte a los barrios rurales y al aeropuerto, desde el cumplimiento de los horarios hasta el propio mantenimiento de los autobuses. El objetivo final es dar una mejor respuesta a los miles de usuarios de las líneas del extrarradio del casco urbano, a las que el ayuntamiento destina anualmente cerca de siete millones y medio de euros. "No habrá cambios de horarios ni de precios, sino un conjunto de medidas que garanticen la prestación del transporte con calidad y que todos los usuarios identifiquen este servicio municipal", concluyó.
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