martes, 31 de marzo de 2009

La encrucijada de Saavedra

A muy pocos les sorprendieron las palabras del presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero (CC), cuando aseveró la semana pasada que Jerónimo Saavedra (PSC-PSOE), alcalde de la capital grancanaria, es un «caballero de la política canaria» y uno de «los socialistas que Canarias necesitan». Unos halagos que no permiten, sin embargo, maquillar la delicada situación del gobierno socialista en la capital oriental. De hecho, la sensación de parálisis y colapso que se respira en su Consistorio la ha sabido rentabilizar muy bien la oposición, ante la inmitigable amalgama de polémicas que se han suscitado casi en el ecuador de mandato.

En cambio, las guerras intestinas existentes en el partido han dejado hondas cicatrices entre varios de sus líderes. El propio Rivero lo evidenció en la misma intervención en la que tanto alababa al ex ministro de Educación como atacaba a su compañero de partido Juan Fernando López Aguilar: «Es una persona de mucho ruido y pocas nueces».

Parálisis inesperada

En cualquier caso, la encrucijada de Saavedra alcanza límites incluso sorpresivos para el Partido Popular, que no se esperaba tantas facilidades para hacer oposición ante el dilatado repertorio de cuestiones que han dejado a la ciudadanía insatisfecha.

Tras inhalar optimismo de manera milagrosa en el asunto de la huelga de Guaguas Municipales, el equipo formado por PSC-Compromiso se ha topado con la disyuntiva de la nueva Zona Azul, los problemas en la licitación de las obras del Plan Zapatero, la adjudicación de los primeros proyectos a arquitectos de Tenerife o incluso la amenaza de conflicto en los bomberos y la policía local.

Pero los capítulos más sangrantes llegan con la ya eterna configuración del presupuesto municipal, que no verá la luz definitivamente hasta el mes de mayo. A ello hay que añadir la dejadez existente en ciertas parcelas deportivas y culturales, que pueden abocar a la desaparición del Festival de Cine o a la extinción de ciertos clubes históricos. La larga nómina de altos cargos y las últimas reformas en las Casas Consistoriales han permitido a la portavoz del PP, Pepa Luzardo, vaticinar el «agotamiento y el miedo que Saavedra tiene de su grupo».

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