LP CONFIDENCIAL MARISOL AYALA Trece años después, la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria afronta una huelga de guaguas. Medalla, placa y banda para el alcalde de esta ciudad, Jerónimo Saavedra, quien junto a la tropa incontrolada que le arropa en su grupo municipal, está alcanzando cotas lamentables en su gestión, teniendo en cuenta, claro, que nos llegó como la gran esperanza blanca. Así que mañana los guagüeros, a quienes han querido culpar de todos los males de ese deficiente transporte, han decidido parar, plantar cara y contar, si les dejan, la verdad de su protesta.
Pero antes les contaré en pocas líneas que el origen de esta huelga es la intención, cada vez mas evidente, del Ayuntamiento de privatizar el servicio. Los planes de viabilidad para reflotar la empresa no se han puesto en marcha; el Cabildo prometió dinero y el Gobierno, tres cuartos de los mismo, pero no han hecho nada. Y en ese escenario nuestro alcalde ha decidido cortar por lo sano y, alegando la poca rentabilidad económica de Guaguas, reducir en total 4 líneas y 18 servicios los fines de semana.
No nos gustan esas cosas. Mosquea que Saavedra argumente para la reducción de servicios su poca rentabilidad económica porque, vamos a ver, ¿desde cuándo un servicio público busca sólo su rentabilidad? Qué decepción, caramba. A ninguno, especialmente a la concejala Inmaculada Medina, conocida como la alcaldesa de Ciudad Alta y alrededores, no les ha temblado ni el pulso ni, en su caso, la lengua para valorar un conflicto que perjudica más que a nadie a los vecinos del Cono Sur, Ciudad Alta, etc... En suma, a los barrios más alejados, cuyos habitantes no nadan en la abundancia y tendrán que pegarse la caminata. Y digo que no le ha temblado la lengua a Medina porque cuando en una comisión le pidieron explicaciones sobre el recorte de líneas, la huelga y sus perjuicios, contestó resuelta: "Hacer ejercicio nunca está de más". Ande yo caliente, ríase la gente, que tengo coche y chófer.
Que se enteren: que los guagüeros, a los que se les puede reprochar muchas cosas, en este caso no han hecho más que un ejercicio de responsabilidad poniendo el dedo en la llaga y advirtiendo al personal votante del camino por el que va la gestión de Guaguas. Muy mal. Y como siempre, con la gravedad de que en este caso hablamos de un gobierno socialista que en su ideario mantiene la justicia social, ¿o ya no? Hay cosas a las cuales mis cortas entendederas se resisten.
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