Esta mañana comenzamos la entrevista con Antonio Rodríguez de León, presidente de la Plataforma del Mar Canario, no sin antes agradecer su apoyo solidario por el reciente precinto de las instalaciones de Radio Aventura Siglo 21.
En esta ocasión, Antonio Rodríguez deleitaba a los oyentes del programa “Al Día” narrando la histórica obsesión que el ex comunista y cristiano de base, Aureliano Francisco Santiago Castellano, alcalde de Telde, mantiene con la conservadora familia Oliva, desde los años 90. Al parecer por no coincidir demasiado con las ideas que sobre el reparto de la riqueza esgrimían los unos y otros.
Una histórica persecución que comienza con el derribo de las viviendas que la familia Oliva tenía en primera línea de playa, unas casas deterioradas que podían ser restauradas, pero que, siendo Aureliano Santiago por aquel entonces alcalde de Telde, se procedió al derribo, tras ser arrasadas por un incendio y quedar completamente arruinadas, para ejecutar en los solares el paseo marítimo, por lo que el edificio de La Tortuga dejó de mantener la línea con las viviendas originales. Este miércoles, nos comentaba Rodríguez, con expediente de derribo de Costas y sin concesión de licencia de obras para restaurar los pequeños desperfectos ni pintarlo, paradójicamente, Rosa Delia Oliva tiene una orden de Urbanismo para que restaure varios desperfectos del edificio La Tortuga.
Antonio Rodríguez completamente documentado por personas cercanas a Rosa Delia Oliva, única administradora de Guaguas Melenara, y por el testimonio de personas afines a determinadas ideologías políticas, presentes en la manifestación que los empleados mantuvieron hace escasas semanas, afirma que el conflicto laboral que la citada empresa mantiene con sus empleados, se debe a una persecución hacia la familia Oliva. Por una parte el alcalde, sin agilizar los tramites de la documentación exigida por un comprador de las cocheras de Guaguas Melenara, dispuesto a pagar 2 millones de euros, muestra una desinteresada colaboración. Por otra, el error cometido por Rosa Delia Oliva al dejar personas de confianza al frente de la empresa durante tres meses de ausencia de la empresaria.
Nuestro invitado se muestra totalmente convencido de que Radio Aventura Siglo 21 ha sido engañada por unos trabajadores que mientras acudían a manifestar públicamente sus desdichas a la emisora, ya se habían respaldado bien para continuar cobrando de la Seguridad Social con bajas laborales por incapacidad transitoria.
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