jueves, 19 de febrero de 2009

Fomento mantiene en la penuria la línea férrea Zaragoza-Teruel-Valencia

ZARAGOZA. La modernidad del transporte público sigue siendo algo ajeno a los trenes que cruzan la provincia de Teruel. Los AVE capaces de hacer el viaje entre Madrid y Zaragoza en hora y media son un espejismo para los turolenses, que dependen de trenes que para cubrir 180 kilómetros necesitan tres horas. Ese es el tiempo de recorrido en la línea Zaragoza-Teruel, y eso si no hay incidencias y, como ha ocurrido en un buen número de ocasiones, el tren se queda parado y obliga a realizar trasbordos o a esperar la reparación.

Los servicios ferroviarios están anclados en el pasado en Teruel, a pesar de las promesas lanzadas por José Luis Rodríguez Zapatero antes de llegar a La Moncloa y también después. Los anuncios de modernidad no se han cumplido y los proyectos prometidos aún no han cuajado. Con este panorama, la línea ferroviaria Zaragoza-Teruel-Valencia sigue sumida en la más contundente penuria, con trenes que tardan tres horas en hacer el recorrido que separa a Zaragoza de Teruel, por ejemplo. El tren acaba siendo más lento que el autobús y eso hace que la ocupación sea escuálida. La media es de ocho viajeros en cada tren que hace ese recorrido, una cifra escasísima si se tiene en cuenta que los trenes que cubren el trayecto tienen capacidad para 132 viajeros.

Supresión de paradas

Al tratarse de una línea deficitaria, el Gobierno de Aragón paga a Renfe para que mantenga el servicio. Según los datos facilitados por el director general de Transportes de Aragón, Simón Casas, el Ejecutivo aragonés abona 13 euros por cada asiento vacío en el tren, lo que supone un elevado gasto. Ante esta situación, el Gobierno regional está buscando fórmulas para rentabilizar la línea Teruel-Zaragoza. Una de ellas es suprimir paradas en poblaciones pequeñas, ya que al acortar el tiempo de viaje el trayecto sería más atractivo para los usuario y se atraería así a un mayor número de viajeros.

En concreto, el Ejecutivo regional está estudiando la posibilidad de eliminar siete paradas de la comarca turolense del Jiloca y crear una lanzadera de autobuses que una las siete localidades afectadas y las conecte con una estación de la línea ferroviaria de mayores dimensiones. Sin embargo, las criticas que ha suscitado esta propuesta por parte de la oposición y de los municipios afectados ha llevado al Ejecutivo regional ha replantearse su propuesta.

Para los partidos de la oposición -PP, CHA e IU-, el escaso número de viajeros que usan la línea «no debe ser la excusa» que use el Gobierno «para eliminar parte de las paradas de esta línea». «Si la gente no usa el servicio será porque no tiene las prestaciones adecuadas, por eso en vez de pensar en marginar la línea habrá que modernizarla», dijo el diputado de IU, Adolfo Barrena.

Desde CHA apostaron por el establecimiento de un nuevo servicio diario de ida y vuelta, más rápido y directo entre Valencia, Teruel y Zaragoza, y el mantenimiento como mínimo de un servicio diario de ida y vuelta entre las tres grandes ciudades que garantice parada en todas las estaciones y apeaderos actualmente en servicio.

Se trata por tanto de mejorar y modernizar una línea que debido a las escasas inversiones que se han hecho en ella ha caído en el desuso.

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