miércoles, 30 de septiembre de 2009

TRECE MESES DE ORO

DUNIA E. TORRES
Se va a uno acostumbrando a que lo que un día para un político es la última palabra al día siguiente se convierta en la penúltima. Y donde dije digo, digo Diego. Lo malo es que entre que dicen una cosa y otra pasan meses, se pierde el tiempo, se malgastan energías y el político en cuestión dilapida a raudales la confianza que alguna vez le dio el electorado. La privatización de Guaguas Municipales no tenía vuelta atrás, no había posibilidad de negociación alguna hasta hace escasamente un mes. Hasta el jueves pasado, día en el que se firmó la paz entre trabajadores y Ayuntamiento y la idea de vender la mitad de las acciones pasaba a mejor vida, pasaron exactamente trece meses de oro.

Hasta entonces, la única solución para la empresa pública de transporte de Las Palmas de Gran Canaria era, según el grupo de gobierno municipal, la ampliación-privatización. Así lo aseveró el propio alcalde Saavedra en junio de 2008 en una entrevista y a partir de entonces el grupo de gobierno dio todos los pasos necesarios para que fuera el capital privado el que salvara la compañía de su más que probable desaparición. En enero de 2009 el pleno inició, de hecho, el expediente administrativo que justificaba la decisión política y en junio pasado la misma corporación, con los votos en contra del Partido Popular, aprueba el cambio de los estatutos de Guaguas para que pase de sociedad pública a mixta.

Si antes la decisión era tan irreversible la justificación que da el alcalde ahora sobre la marcha atrás no puede ser más irrisoria: "lograr la paz municipal". Después de que esta vez, al otro lado de la mesa de negociación, encontraran unos interlocutores válidos [los mismos que fueron a la huelga a principios de marzo]. Tan injustificable es esta razón como que el futuro de toda la empresa pendiera, en exclusiva, del convenio con los guagüeros.

Parece más lógico (y más vergonzante para quien tomó la decisión) que los números no salieran desde un principio, por mucho que ahora adornen el asunto y lo vendan envuelto en celofán. Echando cuentas, no es cierto que el 49 % de las acciones costara sólo siete millones. El comprador además tenía que hacerse cargo de su parte de los 37 millones de la deuda de la empresa, lo que eleva finalmente la entrada en Guaguas a 25 millones. Una cantidad que está muy por encima de las ofertas que el Ayuntamiento recibió.

Al final, marcha atrás y trece meses perdidos.

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