sábado, 26 de septiembre de 2009

Próxima parada: la tranquilidad


Durante 15 meses, Ayuntamiento, directivos y trabajadores de Guaguas han estado en permanente tensión por el proceso de privatización. Sin embargo, el fin de un conflicto tan enconado deja tras de sí a varias víctimas o 'cadáveres' entre la parte sindical y la dirección de la empresa.

R. G. Como después de un largo viaje en la línea 25, con numerosas subidas y bajadas, y un final de parada en el fresquito y el sosiego de Tafira, acaba la aventura del alcalde Jerónimo Saavedra por privatizar la empresa municipal más emblemática, Guaguas Municipales. Al socaire de una guagua de la línea 25 precisamente, se firmó ayer en el parque de Santa Catalina el convenio que lleva la paz al seno de la compañía y calma a sus empleados.

El grupo de gobierno, amigo de vender como si de una superproducción hollywoodiense se tratara los actos que le dan buena prensa, citó ayer a los medios de comunicación a una improvisada rueda de prensa en medio del parque en donde se montó una mesa para que el alcalde y el presidente del comité de empresa de Guaguas firmasen la paz, como lo hicieran hace 64 años y en blanco negro el general norteamericano McCarthur y el emperador japonés Hiro Hito para poner fin a la Segunda Guerra Mundial.

Sin vencedores ni vencidos, Saavedra rebautizó ayer la explanada de Santa Catalina como "la plaza del acuerdo", aunque como en todo conflicto, tras 15 meses de dimes y diretes, el fin de la privatización deja por el camino varios 'cadáveres' entre la parte sindical y la empresarial. Algunos trabajadores de Guaguas reconocían ayer que en las próximas semanas o meses se verán salir prematuramente de la empresa a varios directivos que se han negado a dialogar con los trabajadores, y por la parte social tampoco será raro ver desfilar a sindicalistas que no comulgan con el acuerdo alcanzado ayer y que les obliga a sacrificar pellizcos que pueden llegar a los 100 euros mensuales. Entre los presentes ayer se echó de menos al gerente de Guaguas, Sebastián Sansó, por lo que la rumorología de que él también era uno de los 'cadáveres' del conflicto corrió como la espuma.

En la 'plaza del acuerdo', y bajo un sol radiante, el alcalde se rodeó del comité de empresa y de los concejales que han contribuido a cerrar el acuerdo para hacerse una foto de familia y buen rollo en la que de milagro no se coló de refilón el célebre gallo Pancho, que campea por el parque Santa Catalina como si de la granja de los famosos se tratara. Algunos, como el director de gobierno Sebastián Franquis, parecían tener prisa por cerrar la crisis de Guaguas y la herida que ha supuesto un elevado desgaste al PSOE y por eso se levantó antes de tiempo y cuando el alcalde aún contestaba a los periodistas para ponerle delante el documento que sellaba la paz para que lo firmara.

Entre los presentes, aunque sin hacerle los coros al alcalde, como los concejales y el comité de empresa, se encontraba la edila y líder de Compromiso, Nardy Barrios, que recordó a quien quiso que ella "nunca" apoyó la privatización. "Compromiso siempre mantuvo su postura contraria a la venta de Guaguas y por eso siempre nos abstuvimos en los plenos", explicó, "esperemos que ahora se invierta en Guaguas porque es el auténtico instrumento de unión de toda la ciudad".

Tampoco faltaron a la cita varios directivos de Guaguas quienes saludaron a su ex compañero, Ricardo Ramírez, que abandonó la empresa hace unos meses por desavenencias con el Ayuntamiento y quien no dudó en afear al alcalde su empeño en privatizar la empresa hasta ayer mismo. Otros eran espontáneos que se acercaron a novelerear asombrados por el despliegue de cámaras de televisión.




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