Jorge Rodríguez supedita la ayuda regional a que lo haga el Cabildo primero
DANIEL HERRERA / LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Día 19/02/2011
La carta de presentación del consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias, Jorge Rodríguez, como futuro candidato a la capital grancanaria, sigue desglosando renglones torcidos en un kafkiano embrollo como es el de Guaguas Municipales. Tal y como había ocurrido con el episodio del pabellón de baloncesto, en el que se invirtió un más que mortificante tiempo para calibrar el entente entre las distintas administraciones, el capítulo de la empresa de transportes se ha convertido ya en el arma arrojadiza de cara a los comicios municipales.
Incluso los trabajadores de la operadora capitalina han perdido las esperanzas en ver reacciones tanto en el Cabildo como en el Gobierno de Canarias, después de que se les marginara de la famosa Tarjeta Única de Transportes como consecuencia de las interminables fricciones con la compañía insular Global, pero lo cierto es que el órdago lanzado por Sebastián Franquis —director de gobierno del Ayuntamiento de Las Palmas— ha dejado secuelas.
«Sería una excelente carta de presentación que el señor Rodríguez acometiese el pago de la deuda histórica correspondiente a la administración autonómica», resumió el pasado miércoles el portavoz socialista. Sin embargo, el aspirante nacionalista a la urbe más habitada del Archipiélago volvió ayer a lanzar balones fuera, supeditando la ayuda económica a que el Cabildo de Gran Canaria se implique en el acuerdo.
«El presidente del Gobierno se ha comprometido a que, si participa también el Cabildo, el Gobierno de Canarias echará una mano», recordó Rodríguez, que participó en la presentación del Salón Atlántico de Logística y Transporte en Las Palmas de Gran Canaria. Sin embargo, el consejero de Economía recordó que el Gobierno de Canarias «no le debe nada a Guaguas» ya que la situación económica que atraviesa es producto de «la mala gestión del Ayuntamiento que ha generado un agujero muy gordo». Parece evidente que, tras dos años de largas interminables, aquí no se ve ni un euro.


